Primera película de la etapa de Hollywood en Hitchcock tras ser contratado por David O.Selznick (1940-1942). Rebecca supone una innovación en el tratamiento cinematográfico. El film, basado en la novela de mismo nombre de Daphne Du Maurier, es interpretado de manera extraordinaria: el suspense característico de Hitchcock, la acción de la historia, la narración y, sobre todo, su magistral realización en la que hay que destacar los movimientos de cámara con los que este genio del cine intensifica la emoción de la escena.
Joan Fontaine inerpreta a una joven inocente, sin apenas experiencia, al servicio de una mujer adinerada, de esta manera conoce a Max de Winter, recién viudo. A medida que pasan tiempo juntos va surgiendo algo especial entre ellos, finalmente él le propone matrimonio a la joven. Ella encantada acepta la proposición ignorando que su futura residencia, Manderley, guarda entre sus paredes una escalofriante sorpresa. La presencia de la primera esposa del señor de Winter planea por mansión alentada por el ama de llaves de ésta.
La joven esposa comienza a vivir una pesadilla, la presencia de Rebecca está en todos los lugares y situaciones, tomando el control de la casa y de su esposo, hasta el punto de que éste comienza a desvariar, persiguiendo un fantasma y dejando de lado a su actual mujer. La señora Damvers, ama de llaves de la casa, considera a la joven como una sustituta de su anterior ama, por lo que se convertirá en la peor enemiga de la nueva señora de Winter.
Rebecca es una película preciosa en la que se aúnan la intriga de la acción con el encanto del sufrimiento desesperado por el primer amor de la joven.
La historia de este clásico podría encajar a la perfección en la cartelera de cine de suspense actual.

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