A pesar de pertenecer a la misma etapa cinematográfica que Rebecca y de compartir protagonista con la misma, Joan Fontaine, hay que decir que Sospecha no ha alcanzado el nivel de espectáculo que haya podido ofrecer su antecesora. Aún así el film sigue la línea de intriga de su director.
Johnnie Aysgard, un atractivo y joven vividor, conoce a Lina Mclaidlaw de manera fortuita. Tras vivir un breve romance deciden casarse a pesar de la contraposición del padre de ella. Pero, pronto, Lina comienza a darse cuenta del extraño comportamiento de su esposo; lo que empieza con pequeñas sospechas sobre hurtos, acaba convirtiéndose en una malsana y aprensiva obsesión de la protagonista pensando que su marido quiere quitarla de en medio para cobrar el seguro de vida y pagar deudas pendientes.
Hitchcock nos vuelve a mostrar una historia de intriga, aunque en menor medida de lo qe estamos acostumbrados, complementada con una angustia que permite empatizar con los sentimientos de la protagonista, la cual, por cierto, ganó el Óscar por su actuación. Llaman la atención ciertos contrastes entre las escenas, algunas muy solemnes, frente a otras más livianas.
Por otro lado, el hecho de que impusieran un final feliz al film no favoreció en nada a su valoración final, la alternativa de Hitchcock era mucho más fiel a su estilo y, por lo tanto, encajaba mejor.
Hitchcock nos vuelve a mostrar una historia de intriga, aunque en menor medida de lo qe estamos acostumbrados, complementada con una angustia que permite empatizar con los sentimientos de la protagonista, la cual, por cierto, ganó el Óscar por su actuación. Llaman la atención ciertos contrastes entre las escenas, algunas muy solemnes, frente a otras más livianas.
Por otro lado, el hecho de que impusieran un final feliz al film no favoreció en nada a su valoración final, la alternativa de Hitchcock era mucho más fiel a su estilo y, por lo tanto, encajaba mejor.

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